AC/DC – Power Up (2020)

PWRϟUP

Sorpresas nos da la vida; uno anda feliz y contento, despreocupado y ufano, sin pensar en las cosas que nos circundan, sin percatar la cáscara de banana desechada por un infeliz en plena acera; un resbalón y puede ser el final. La pandemia nos agarró desprevenidos y ahora que hemos recobrado confianza, nuevamente salimos a las calles, corriendo los mismos riesgos, esparciendo alegremente el virus. Para todos fue un año muy complicado, un día lo tuvimos todo y ahora no tenemos nada, salvo la soledad y la tristeza al contemplar una pantalla con cierta nostalgia. La música nos acompañó todo este año, salieron muy buenos discos; es lo que me mantiene vivo, es el motor de mi existencia, llena el vacío de tu ausencia. 

Con AC/DC tengo una larga historia, más larga que cualquier relación amorosa que haya tenido en mi vida. Al final del día, no importa lo que haya acontecido o las cosas que haya padecido, escuchar AC/DC me pone de buen humor. Y sorpresas nos ha dado la banda, cuando el mundo se estaba olvidando de ella, salió el Black Ice; Stormy May Day es de las mejores canciones de la vida, los vi en esa gira y es de los mejores recuerdos que tengo, es el grato testimonio de haber existido. Después de varios años de controversias e incertidumbres, la banda, con la formación que todos queremos, está de vuelta con un disco excelente, además; es una buena manera de ir cerrando el año. El Rock or Bust no me gustó, las tres primeras canciones son buenas y luego, se torna un poco aburrido y pasa desapercibido. Un disco más o un disco menos, qué más da.

La salida de Brian Jonhson, en medio de la gira, reemplazado por Axl Rose, el único reemplazo ideal; las acusaciones contra Phil Rudd y el regreso de Chris Slade, la renuncia de Cliff Wiliams, en el último concierto de la gira del Rock or Bust, primer disco sin el legendario Malcolm Young. Parecía el final de la banda, y qué más pueden mostrar, este año celebramos los cuarenta años del Back in Black, quién no tiene ese disco, quién no lo ha escuchando, quién no ha imitado a AC/DC. En los noventa renacieron con The Razor Edge, quién no se acuerda del legendario concierto en Donington. En los dos mil, nos sorprendieron con el Black Ice, de los mejores discos de su enorme catálogo, no podía creer lo bien que sonaba y se veía a la banda.  Y queda para la posteridad el Live at River Plate, y la interacción con el público no es un dato menor, es fenomenal.

No me esperaba un regreso con tanta fuerza, y la voz de Brain Johnson está en su mejor momento, me hace recuerdo a la manera como cantaba en el Blow Up Your Video. El disco arranca con Realize y suena bestial, es AC/DC en toda su magnificencia, esta es la banda que me gusta, es la banda que me ha acompañado en los momentos cruciales de vida, giros decisivos e imprevistos; esto tiene mucho del sonido de los ochentas, pero también me hace recuerdo al Ballbreaker y al Stiff Upper Lip, que marcan un regreso a un hard rock más convencional. Esto es poder, la esencia misma de la banda, de los trabajos más pesados que tiene. Rejection, tiene sus bonitos coros, que le rinden tributo a la música que inspiró todo esto, el rock and roll de los cincuenta. 

Shot in the Dark, fue el primer single, sonaba bien, pero nada nos podía preparar para este disco. Yo que dudé de la banda, que ni pensaba comprar el disco ni escucharlo, me ganó la curiosidad, mi maldición y mi virtud; no me arrepiento de nada. Claro que es una canción muy convencional, los coros de siempre, aunque tienen mayor protagonismo, la precisión envidiable de Phil Rudd y la voz, me impresiona mucho que a sus 73 años Johnson cante de esta manera. Through the Mist of Time, tiene un toque de tristeza infinita, al fin y al cabo es un tributo a Malcom Young, y la banda lo entrega todo, no recuerdo la última vez que sonaron así. Renacer, lo hicieron una y otra vez, resistieron al paso inclemente del tiempo, y aquí estamos al borde del precipicio, esperando el colapso de la humanidad. 

Kick you When you’re Down; como casi toda la música que disfruto, y que despierta el candor de los primero amores, esto tiene mucho de blues. La fuente de la eterna juventud, mientras haya música me sentiré invencible, seguiré caminando orgulloso por estas calles sinuosas, ajeno al dolor y al olvido. Witch’s Spell, es de esas canciones que retoma esa ingenuidad propia del rock and roll, nunca se trató de música docta ni culta, es solo para pasar el rato, moviendo la cabeza, disfrutando la calma ante de la tempestad, el presagio de una calamidad. Me veo a mi mismo, con la melena sobre los hombros cantando Back in Black. Recuerdos que atesoras hasta el final. Demon’s Fire, sigue siendo blues, pero aquí el sonido es realmente potente y es lo que le faltó al Rock or Bust.

Wild Reputation, comienza como esas canciones raras que AC/DC hacia en los ochentas, los famosos lados B en los singles, el sonido rebasa todas mis expectativas; es un disco excelente, revitaliza plenamente mi interés en la banda y los días que siguen, estaré escuchando todos sus discos, en esas actividades compulsivas y obsesivas que me caracterizan.  No Man’s Land, tiene algo de western, y los coros aquí suenan maravillosamente bien; es el sonido de Mutt Lange y que todas la bandas que siguieron intentaron imitar. Power blues, qué más se puede pedir, un vaso de whisky y tal vez un cigarrillo, cerrar la puerta y dejar atrás el despelote de todos los días. El mundo se cae a pedazos, pero eso no importa, es solo un eco distante de una realidad difusa. Systems Down, encaja bien en los tiempos que vivimos y nuevamente destaco el trabajo de los coros, creo que nunca antes sonaron tan bien. 

Como disco funciona a la perfección, es lo mejor que tiene la banda, y aunque sea un sonido familiar, lo mismo de siempre, las reminiscencia de todos los discos, el recuerdo vívido del ayer, y la presencia inminente de la muerte, AC/DC logra reinventarse y renacer. Podrá ser una banda sobrevalorada, pero ese sonido nadie lo tenía y marca el rumbo musical de los años ochenta. Pese a todo, las contingencias de este año avieso, seguimos aquí, escribiendo, comentando, compartiendo la pasión que nos une. Code Red sigue sonando en mi cabeza; me siento renovado y lleno d vigor. Este no es el final, son las puertas de la eternidad, el día que sea enterrado, y queda por escrito, quiero suene For Those About To Rock.

  

 

Sobre George

Politólogo, melómano, escritor...

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