Tony Iommi es Black Sabbath, y no pienso discutirlo con nadie. Si bien la primera etapa es la más conocida, Black Sabbath tuvo una vida después de Ozzy Osbourne. Ronnie James Dio, Ian Gillan, Glenn Hughes, Cozy Powell, Neil Murray, Vinnie Appice, Tony Martin y Eric Singer son algunos de los músicos que participaron en una etapa caótica, pero que produjo muy buenos discos. No hace mucho fueron reeditados los álbumes que grabó con Tony Martin para I.R.S. Records (Headless Cross, Tyr y Forbidden). También fueron reeditados los dos discos que grabó con Glenn Hughes (The DEP Sessions y Fused) y, al parecer, por fin saldrá una edición remezclada del Born Again. En esta etapa tardía, Tony Iommi está muy concentrado en rescatar y recuperar su legado, sus diferentes facetas. Tuvimos un último disco con Dio, el último que el vocalista grabó antes de su fallecimiento, y del concierto tributo del 24 de julio de 2010 surgió la idea de hacer una colaboración con Jorn Lande, el ya legendario vocalista noruego.
Black Sabbath y Deep Purple tienen cierta historia en común, y sus ramificaciones se entrecruzan; Lande proviene de una de ellas. En 1998, los guitarristas originales de Whitesnake, Bernie Marsden y Micky Moody, en uno de sus intentos por reanimar el sonido original de la banda, grabaron un disco bajo el nombre de The Snakes: Once Bitten. El álbum solo fue editado en Japón y no tuvo ninguna repercusión. El vocalista fue Jorn Lande, porque su registro vocal, al menos en los tonos graves, es muy similar al de David Coverdale, el legendario cantante que grabó tres discos con Deep Purple y fundó Whitesnake. Lande es parte de la familia: The Snakes mutó en The Company of Snakes y luego en M3, proyecto que contó con la participación de Tony Martin y Doogie White (el vocalista que grabó el Stranger in Us All, el disco de Rainbow de 1995, la banda de Ritchie Blackmore).
Jorn Lande es un vocalista con una amplia trayectoria. Grabó cuatro discos y dos EP con Masterplan, banda alemana de power metal fundada por Roland Grapow, guitarrista de Helloween entre 1989 y 2001; también grabó cuatro discos en colaboración con Russell Allen, vocalista de Symphony X, y posee una prolífica discografía como solista bajo el nombre de Jorn. Algunos lo consideran el heredero natural de Ronnie James Dio; y quizá sea el mejor vocalista de heavy metal hoy en día y, por si fuera poco, también es un gran compositor. Por ello, la colaboración con Tony Iommi se produjo de manera muy natural. Como bien lo dijo el guitarrista, no sentía ninguna presión y quería hacer un disco a su manera, tomándose el tiempo necesario para construir las canciones. El aporte de Lande es enorme, tanto así que From the Dark suena como un disco de Jorn que, casualmente, tiene a Tony Iommi como guitarrista.
Para esta colaboración, el guitarrista quería contar con la participación de Geezer Butler, lamentablemente, su participación no se concretó por problemas de agenda, así que Iommi recurrió al segundo bajista en su lista: Becky Baldwin, quien se unió a Mercyful Fate en 2022 como músico de apoyo y se convirtió en miembro pleno en 2024. Karl Brazil se quedó con la batería, ha grabado con James Blunt, Feeder y Robbie Williams; es un destacado músico de sesión y le da mucho cuerpo a las canciones del disco. Brian May, quien también participó en el Headless Cross, grabó un solo magnífico Death Wake. Me encantaría que ambos pudieran plasmar esa amistad y ese respeto musical en un disco. En cuanto a la producción, Tony Iommi supervisó todo el proceso y el ingeniero fue Mike Exeter, quien trabajó con Iommi en el DEP Sessions, Fused y 13, de Black Sabbath, entre otros proyectos. En lo personal, no me gusta el sonido general del disco: lo siento muy plano, hasta el punto de que ninguna canción destaca y todo parece sonar igual. Cuando se escucha de forma casual o distraída, el álbum no llama la atención; por eso, hay que sentarse y darle varias vueltas para apreciarlo mejor.
Con todo, las canciones son sólidas, Lande hace un gran trabajo y la banda complementa muy bien las ideas del guitarrista. Es una gran incorporación a la prestigiosa discografía del padre del metal, el legendario Tony Iommi.

























