Deep Purple – Fireball (1971)

Fireball

El In Rock fue un esfuerzo colectivo, aunque el impulso creativo lo dieron Roger Glover y Ritchie Blackmore, cimentando un sonido. Fue un giro acertado y consolidó la reputación de la banda, intensificando el circuito de giras. Darle continuidad a un éxito inesperado, tratando de contentar a los fans y al sello discográfico, se reveló complicado. Sin tiempo y sin ideas, la banda tuvo que cancelar algunas fechas, para encontrarse en el estudio y dialogar. Ahí comenzaron los primeros roces entre Ian Gillan y Ritchie Blackmore

La idea original consistía en relocalizar a la banda en un área rural, para que puedan concentrarse en componer y grabar; aunque la banda necesitaba un tiempo para descansar, en los bares locales hallaron guarida. Las sesiones no salieron como se esperaba y de regreso en Londres, armaron unas ideas y el Fireball es el resultado de la creciente presión, la fatiga física y mental, un choque de egos mal disimulado, y las ideas inconexas que dieron paso un disco muy diferente del esperado. Hay un cambio drástico en sonido, es el primer disco producido por Martin Birch.

El disco arranca con el sonido del aire acondicionado encendiéndose, emulando el sonido de una nave espacial despagando, la bola de fuego incandescente, aunque lo más probable es que se trate de una broma interna, cuyo significado se ha perdido en el tiempo. Y esta es una de las canciones más frenéticas y pesadas que tiene Deep Purple, una de las pocas en utilizar una doble pedalera, una de las pocas sin un solo de guitarra y a nivel lírico es un montón de cosas sin sentido, muy usual del Gillan de ese entonces. Es un clásico de todos los tiempos, rara vez interpretada en vivo, es una de las canciones seminales en el desarrollo del metal. La batería de Paice es colosal, de lejos era el mejor.

Uno de los grandes problemas del disco, es la cohesión interna, y es casi imposible no compararlo con el In Rock, con un sonido más compacto y crudo, da la impresión que todas las canciones encajan a la perfección, son parte de una misma idea. Aquí las cosas están un poco dispersas. No No No, tiene un trasfondo blues y ligeros toques progresivos, con esos largos interludios, y Paice hace un trabajo fenomenal, pero en definitiva, cambia el ritmo del disco. Por lo demás, adoro como la banda se complementa, todo suena maravillosamente bien, cada instrumento resalta por su propia grandeza y del lado de las letras, es una faceta una tanto pesimista, crítica ácida al poder instituido; como ciudadanos, nuestro deber es disentir.  

Ahondando en lo progresivo, Demon’s Eye, es una de las canciones que más disfruto, es toda una rareza en vivo. Aquí se evidencia una relación muy estrecha con la canción anterior, tienen una estructura muy similar. Yo diría que es un disco muy ambicioso, y también contrasta con la espontaneidad del In Rock; en muchos aspectos, las canciones del Fireball están mejor logradas, el sonido es impecable, es un gran aliciente. Por razones que escapan a mi entendimiento, no funcionaron en vivo, y rápidamente fueron descartadas; Blackmore no se sentía del todo satisfecho y el álbum fue archivado, ni bien salió al mercado. Empacar las cosas y comenzar de nuevo. La banda no estaba cumpliendo con las expectativas del guitarrista, y el comportamiento de Gillan se tornó problemático.

Anyone’s Daughter, es una canción muy rara y casi fuera de lugar, provoca un corte en el sonido del disco. Comienza con una atmósfera muy íntima: la banda en el estudio, improvisando al calor del momento; imagino a un grupo de amigos cantando alrededor de una fogata. Siempre voy a destacar la calidad del sonido, se escuchan hasta los más mínimos detalles, un aspecto que suelo laudar sin reparo. Recuerdo muy bien el crujido del vinilo, y me veo a mí mismo boquiabierto, pensando que el disco había sufrido un desperfecto. Hasta el día de hoy pervive la controversia ¿era necesario incluirla? desde luego que sí; ideas dispersas agrupadas casi en urgencia, para completar un producto, y saldar el contrato discográfico. No fueron las mejores condiciones, y por el ello el Fireball, es un tanto ecléctico. 

The Mule, es una de las pocas canciones que entró al set, reemplazando a Paint in Black; y como no podría ser de otra manera, la figura estelar es la batería; dado el inmenso trabajo de producción, esto hay que escucharlo en un potente dispositivo estéreo. Abriendo paréntesis, es un debate candente entre los melómanos: ¿Cuál es el mejor formato? ¿Analógico o digital? Yo creo que la pieza clave, es el dispositivo, la calidad de los parlantes y buen ecualizador. Y hay que decirlo sin tapujos, cincuenta años después, esto sigue sonando igual de bien; mejor de lo que yo recordaba, y ahora recién me pongo a pensar ¿por qué no escucho este disco con más frecuencia? Deep Purple es parte de mi cotidiano aunque suelo volver con propensión obsesiva a los discos en vivo. 

Fools, es una de las cosas más interesantes que ha hecho la banda, es un disco muy melódico, pero tiene esos toques de rock progresivo, retomando una línea que venían desarrollando con el Mk I; no es un paso hacia atrás, es una evolución natural del sonido. Por un tiempo, estas canciones cayeron en el olvido, fue el designo del hombre de negro. El principal punto de desacuerdo era la voz, Blackmore tenía una idea muy clara de cómo la banda debía sonar, y Gillan tuvo que repetir las tomas hasta el cansancio. En la cabina, solía desafinar, a veces se pasaba de copas; el guitarrista furibundo, borraba la cita en represalia. Ante tal situación, la única forma de resolver el diferendo, era recurrir a los puñetazos. Un ritmo de trabajo demasiado intenso, lo más sensato era hacer una pausa, pero los negocios no pueden esperar. 

Funky blues metal, No One Came, cierra el disco y es el único que explora tal cantidad de estilos. Es de las mejores canciones de la vida; es curioso, Gillan no utiliza los agudos y se mantiene en los rangos medios, algo inusual también. Cada vez que escucho esto, me imagino  sentado en el estudio, asistiendo al proceso creativo, da la impresión que es una sola toma. El Fireball tiene una mala reputación, pero es una pieza única en el catálogo de la banda y es fenomenal, es una etapa crucial para el sonido, sin este disco, no tendríamos el Machine Head, que retoma los mejores elementos de los trabajos previos, por eso funciona bien. 

Strange Kind of Woman, fue el single y no entró en el disco, cuando menos no en la versión UK, en los Estados Unidos incluyeron la canción, porque fue todo un éxito, y hasta el día de hoy es una pieza crucial en los conciertos, con Gillan desplegando todo el poder de su rango vocal. Existe una primera toma, grabada de manera artesanal por Roger Glover, y seguimos esperando pacientes su adición al catálogo oficial. Con esta canción David Coverdale hizo su audición, aunque esa es otra historia y Coverdale nunca la cantó en vivo, sigo con la intriga. Blues de alto nivel, la edición del 25 aniversario, incluye todas las canciones que fueron grabadas en estas sesiones caóticas, y que fueron descartadas por diversas razones. Es fascinante. 

I’m Alone, cara B del single; esta es una de las ideas abortadas en el In Rock, y tampoco entró en el Fireball, sigue siendo una de esas piezas sueltas, que quedaron varadas en el limbo, fue una gran idea añadirla, encaja bien el sonido del disco. Dos canciones más fueron dejadas de lado, discrepancias con el estilo vocal, Gillan lo dio todo, pero Blackmore quería un cambio, otra forma de cantar. Freedom, tiene bien merecido su lugar en este álbum, fue diseñada como un single potencial; Slow Train, pudo funcionar muy bien en vivo, pero la banda la archivó, por 25 años. 

Por lo demás, porque siguen habiendo temas, es una locura, son los remixes de Demon’s Eye y No One Came, y son las versiones que más escucho. Otro bonus muy interesante, es la primera toma de Fireball, es pura brutalidad. The Noise Abatement Society Tapes, es una cosa muy rara, la banda calentando, improvisando, viendo qué cosa pasa. Lo podíamos omitir y no perdíamos nada, lo mismo podemos decir de Backwards Piano, hay cosas que merecen quedarse en las bóvedas del recuerdo. Y sin embargo, estas ediciones lo cambiaron todo y le dan cuerpo a un disco que quedó olvidado, injustamente menospreciado. 

Sobre George

Politólogo, melómano, escritor...

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