The Devil and the Almighty Blues – Tre (2019)

Tre

El diablo y la música, es un viejo mito; el poder de corromper las almas, un viejo temor religioso. La música tiene algo que aterra y seduce, despierta emociones, colinda con lo prohibido. El hombre que le vende su alma al diablo, es un motivo muy recurrente en la literatura; amor, talento, dinero, estamos dispuestos a sacrificarlo todo, a padecer el tormento eterno solo por satisfacer nuestros anhelos. Qué ansías; buscaba a dios y me encontró el diablo, la leyenda de Robert Johnson. En su infinita generosidad, el señor de las tinieblas nos otorgó el blues, el canto melancólico de un pueblo sometido a la esclavitud. El blues es dolor, son las raíces primigenias de la música que escuchamos; el rock es rebeldía, el hard es agresividad, el metal es perversión. La sombra maléfica del diablo, contemplando satisfecho sus logros, su creación. Estamos inmersos en una oleada nostálgica que trata de recuperar el encanto cuasi ingenuo de los setentas, el rock en toda su gloria. Lo curioso es que esta banda noruega, retoma esa veta, pero del lado del blues, incluso lo vuelve más oscuro y lastimero, más contemplativo, retomando tópicos propios del black. Toda una rareza en sí.

Live 2015

No sin un toque de ligera arrogancia, podría afirmar que este fue uno de los discos más esperados de este año, por lo menos en el submundo del doom. The Devil and Almighty Blues es una de esas pequeñas atracciones europeas, todavía tocando en lugares cavernosos, con un sonido demoledor y un vocalista que retoma toda la grandeza del blues. Siempre he considerado que el género necesita dos componentes: una voz desgarradora y un solista fuera de toda norma. Es cierto que el blues no ha cambiando mucho, aunque ha surgido una enorme gama de guitarristas, entre los cuáles se destaca el gran Gary Clark Jr. que está llevando al género por otros rumbos. Aquí la cosa está más ligada al metal, las guitarras suenan muy bien, pero con esa distorsión y esa aura diabólica, en un sincero homenaje a toda la música que me gusta: es rock, es metal, es blues; qué más se puede pedir. El disco suena muy bien, fluye, ideal para perderse un viernes en la noche, banda sonora de borracheras y decadencia, un cuarto oscuro donde el tiempo se detiene, donde el diablo sonríe y donde ella te mira con deseo. Es un gran disco y creo que se posiciona bien entre lo mejor del año.

Tres discos y desde ya es una impresionante discografía, aunque considero que el primero es el mejor. Esta es una banda que promete y en cualquier momento puede estallar; el volumen cuatro puede ser cardinal. Seguiré expectante y de momento, escucharé el disco con emoción y ofuscación. El diablo sigue mirando complacido, agazapado a mi habitación y me insta a cometer una atrocidad.

Live 2017

Sobre George

Politólogo, melómano, escritor...

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